Este jueves 15 de enero se celebra en México el Día del Compositor, una efeméride establecida por la Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM) para reconocer la labor de los creadores de música. Aunque la celebración tiene raíz nacional, la fecha ofrece la oportunidad perfecta para desvelar a los verdaderos artífices detrás de los éxitos anglosajones que definieron la década de los 80 y 90. Muchas veces, las voces que el público idolatra no son las mismas manos que escribieron las melodías. Detrás de bandas como Bon Jovi, Aerosmith o The Bangles, existen “arquitectos invisibles” cuyos nombres rara vez aparecen en las portadas de los discos.
Desmond Child: El hombre que diseñó el Rock de Estadio
Si bien Jon Bon Jovi y Richie Sambora son la cara visible de su banda, el sonido que los catapultó al estrellato global tiene un tercer protagonista: Desmond Child. Este compositor estadounidense es responsable de estructurar algunos de los coros más coreados de la historia. Child coescribió himnos definitivos como “You Give Love a Bad Name” y “Livin’ on a Prayer”. Su fórmula fue tan exitosa que Aerosmith recurrió a él para su resurgimiento comercial a finales de los 80, resultando en éxitos como “Dude (Looks Like a Lady)” y “Angel”. Incluso Kiss, conocidos por su autonomía, colaboraron con él para crear el clásico disco “I Was Made for Lovin’ You”.
Prince y el seudónimo “Christopher”
Uno de los casos más fascinantes de la década es el de Prince. El genio de Minneapolis fue tan prolífico que a menudo cedía canciones a otros artistas, a veces bajo seudónimos para no saturar el mercado con su nombre. Un ejemplo emblemático es “Manic Monday”, el éxito que lanzó a la fama a The Bangles en 1986.
Prince escribió la canción originalmente para su grupo Apollonia 6, pero finalmente se la ofreció a Susanna Hoffs, vocalista de The Bangles, bajo el nombre de “Christopher”. La canción llegó al número dos en las listas de Billboard, superada únicamente por “Kiss”, interpretada por el propio Prince. Otro caso notable es “Nothing Compares 2 U”, popularizada mundialmente por Sinéad O’Connor en 1990, pero escrita y grabada originalmente por Prince para su proyecto alterno, The Family, en 1985.
Diane Warren y la balada cinematográfica
En el terreno de las “Power Ballads” que dominaron la radio a finales de los 80 y principios de los 90, el nombre de Diane Warren es omnipresente. A diferencia de otros autores que también interpretan, Warren se ha dedicado exclusivamente a la composición, convirtiéndose en una de las mujeres más exitosas en la historia de la música.
Ella es la pluma detrás de “Nothing’s Gonna Stop Us Now” de Starship (tema de la película Mannequin) y “If I Could Turn Back Time” de Cher. Su influencia se extendió hasta finales de los 90 con “I Don’t Want to Miss a Thing”, el único sencillo de Aerosmith que logró debutar en el número uno del Billboard Hot 100, demostrando que una buena canción puede revitalizar carreras décadas después de su inicio.
El valor del derecho de autor
En este Día del Compositor, la industria recuerda que la composición es el activo más valioso del negocio musical. Según datos de la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores (CISAC), las recaudaciones mundiales por derechos de autor alcanzaron cifras récord en el último año reportado. Para la audiencia, saber que sus canciones favoritas fueron moldeadas por genios como Child, Prince o Warren añade una nueva capa de apreciación a la música que los ha acompañado durante más de tres décadas.




