En un entorno urbano tan dinámico como la Ciudad de México, la naturaleza se ha convertido en un refugio cercano para quienes buscan desconectarse del ritmo cotidiano, respirar aire limpio y reconectar con el entorno. A pocas horas —e incluso a minutos— de la capital existen bosques, montañas y parques nacionales que ofrecen experiencias al aire libre ideales para el descanso, el bienestar y el contacto directo con el paisaje.
Uno de los pulmones naturales más importantes de la ciudad es el Desierto de los Leones. Este antiguo bosque, ubicado al poniente de la capital, combina senderos arbolados, silencio y vestigios históricos. Es un espacio perfecto para caminar, practicar senderismo ligero o simplemente disfrutar de una comida campestre rodeado de naturaleza, sin necesidad de salir de la ciudad.
Para quienes buscan una experiencia de montaña más intensa, el Parque Nacional Iztaccíhuatl-Popocatépetl ofrece paisajes imponentes y una conexión directa con la alta montaña. Sus rutas y miradores permiten apreciar volcanes, bosques y amplios horizontes, convirtiéndose en un destino ideal para excursionistas y amantes de la fotografía de paisaje.
Otra alternativa muy valorada es el Nevado de Toluca, un volcán extinto que resguarda en su cráter las famosas lagunas del Sol y la Luna. El recorrido hasta la cima, accesible en auto y caminata, brinda una experiencia única de altura, clima frío y vistas espectaculares, perfecta para quienes buscan una sensación de desconexión total.
Más cercana y accesible, La Marquesa se ha consolidado como un clásico del turismo de cercanía. Sus extensos bosques permiten paseos a caballo, caminatas familiares y comidas tradicionales en un entorno natural que invita a pasar el día completo sin prisas.
Este tipo de turismo enfocado en la naturaleza responde a una necesidad cada vez más presente: hacer pausas, reducir el estrés y reconectar con lo esencial. La cercanía de estos destinos demuestra que no siempre es necesario viajar lejos para encontrar calma, silencio y bienestar. A veces, basta con adentrarse en un bosque o mirar una montaña para sentir que el viaje ya comenzó.
REDACCION.
ENERO 2025




