Razer es una de las marcas más reconocibles y consistentes del ecosistema gamer global. Fundada en 2005 por Min-Liang Tan y Robert Krakoff, la empresa nació con una idea clara: crear periféricos de alto rendimiento diseñados específicamente para jugadores. Su primer gran éxito comercial marcó el inicio de una filosofía centrada en precisión, diseño e identidad, y desde entonces Razer ha construido una marca que combina tecnología avanzada con una fuerte conexión cultural con su comunidad.
Con el paso de los años, Razer amplió su alcance mucho más allá de los periféricos. Hoy su presencia en el mundo gamer es amplia y transversal: laptops de alto rendimiento, teclados, ratones, audífonos, controles, sillas, accesorios móviles y un ecosistema de software propio que integra iluminación, personalización y optimización del rendimiento. Más que vender productos, la compañía ha consolidado un estilo de vida gamer, con una imagen reconocible y una comunidad global fiel que identifica a la marca como sinónimo de alto desempeño y diseño distintivo.
Razer también ha sabido leer la evolución del gaming como fenómeno cultural. El crecimiento de los esports, el streaming, la creación de contenido y la convergencia entre juego, trabajo y entretenimiento han sido pilares de su estrategia. La marca se ha posicionado como un puente entre el gaming competitivo y el consumo premium, manteniendo una relación constante con jugadores profesionales, creadores y entusiastas, y adaptándose a nuevas formas de interacción digital.
En el CES 2026, Razer dejó claro que su visión va más allá del hardware tradicional. La compañía presentó una serie de lanzamientos y conceptos enfocados en integrar la inteligencia artificial directamente en la experiencia del jugador. Uno de los anuncios más comentados fue Project AVA, un asistente de IA con representación holográfica pensado como acompañante digital para el escritorio, capaz de asistir tanto en tareas cotidianas como en sesiones de juego mediante avatares personalizables.
Otro de los proyectos destacados fue Project Motoko, un prototipo de audífonos inteligentes con cámaras y micrófonos integrados, diseñados para interpretar el entorno y responder de forma contextual. Esta propuesta apunta a una nueva generación de wearables donde la IA no solo mejora el audio, sino que amplía la interacción entre el usuario y su entorno digital y físico.
En el terreno de productos más cercanos al consumidor final, Razer presentó el Wolverine V3 BT, un control diseñado para gaming en televisores y plataformas de sala, con conectividad Bluetooth de ultra baja latencia y componentes de alta precisión. Este lanzamiento refuerza la apuesta de la marca por el gaming fuera del escritorio tradicional, adaptándose a nuevas formas de consumo y juego en el hogar.
Más que una colección de productos aislados, la presencia de Razer en el CES 2026 funcionó como una declaración de rumbo. La compañía mostró cómo la inteligencia artificial puede integrarse de forma práctica, personalizada e inmersiva en la experiencia gamer, sin perder de vista el diseño, el rendimiento y la identidad de marca que la han definido desde sus inicios.
En el contexto actual, Razer se mantiene como un referente que entiende tanto la base tecnológica como la cultura que rodea al gaming. Su evolución en el CES 2026 confirma que la marca ya no se limita a fabricar hardware, sino que busca definir cómo se juega, se interactúa y se vive el entretenimiento digital en una era marcada por la inteligencia artificial y las nuevas interfaces.




