El 26 de enero se conmemora el Día de la Energía Limpia, una fecha que invita a reflexionar sobre la manera en que producimos y consumimos la energía que mueve al mundo. En un contexto marcado por el cambio climático y la necesidad de reducir emisiones contaminantes, la tecnología se ha convertido en una aliada clave para avanzar hacia un modelo energético más sostenible. En este camino, la energía eólica y la energía solar destacan como dos de las soluciones más importantes y de mayor crecimiento a nivel global.
La energía eólica aprovecha la fuerza del viento para transformarla en electricidad mediante aerogeneradores cada vez más eficientes, silenciosos y potentes. Gracias a los avances tecnológicos, hoy es posible generar grandes cantidades de energía limpia tanto en parques eólicos terrestres como marinos, sin emitir gases de efecto invernadero ni producir residuos contaminantes. El viento, un recurso natural inagotable, se ha consolidado como una alternativa real para reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
La energía solar, por su parte, utiliza la radiación del sol para producir electricidad a través de paneles fotovoltaicos. La innovación en materiales, diseño y sistemas de almacenamiento ha permitido que esta tecnología sea más accesible y eficiente. Desde grandes plantas solares hasta instalaciones en techos de viviendas, escuelas y edificios, la energía solar ha demostrado que la generación eléctrica puede ser limpia, descentralizada y cercana a las personas.
El crecimiento de estas tecnologías es contundente. Tan solo en el último año, la capacidad mundial de energías renovables aumentó más de 15 por ciento, y la energía solar y eólica concentraron más del 90 por ciento de ese crecimiento. La energía solar lideró esta expansión con cientos de gigavatios añadidos a la red eléctrica global, mientras que la eólica alcanzó cifras récord de nuevas instalaciones. Actualmente, juntas aportan alrededor del 15 por ciento de la electricidad que se genera en el mundo, y su participación continúa en aumento.
Estos avances no solo representan beneficios ambientales. La energía eólica y solar también impulsan el desarrollo tecnológico, la creación de empleos y una mayor seguridad energética. En varias regiones del mundo ya han logrado competir e incluso superar a las fuentes tradicionales basadas en combustibles fósiles, demostrando que la transición energética es posible y viable.
El Día de la Energía Limpia nos recuerda que el futuro energético ya está en marcha. La combinación de innovación tecnológica y recursos naturales como el sol y el viento abre la puerta a un modelo más responsable, con aire más limpio, menor impacto ambiental y un planeta más sano para las próximas generaciones. Y recuerda, piensa más, usa menos.
REDACCION
ENERO 2026




