Emilia Clarke, la actriz británica mundialmente conocida por su interpretación de Daenerys Targaryen en la aclamada serie de HBO Game of Thrones, ha declarado que no tiene intenciones de volver a participar en proyectos del género de fantasía. En una reciente entrevista concedida a The New York Times, la intérprete reflexionó sobre su carrera, el impacto de la fama global y cómo la pandemia de COVID-19 transformó su enfoque profesional. Siete años después del final de la serie que la catapultó al estrellato, Clarke busca distanciar su imagen de los dragones y las espadas para centrarse en narrativas más terrenales y personales.
Un adiós definitivo a Westeros y los dragones
Durante la entrevista, Clarke fue contundente respecto a su futuro en la actuación y su relación con el género fantástico. “Es muy poco probable que me vuelvan a ver montada en un dragón, o incluso en el mismo encuadre que un dragón, nunca más”, afirmó la actriz. Esta declaración pone fin a cualquier especulación sobre su posible regreso a franquicias de este estilo o participaciones en spin-offs relacionados con el universo creado por George R.R. Martin.
Clarke dedicó casi una década de su vida, desde 2011 hasta 2019, a dar vida a la “Madre de Dragones”. Su personaje fue el eje central de la trama y una pieza clave en la divisiva temporada final. Sin embargo, el peso de un rol tan icónico parece haber saturado su interés por la fantasía épica. La actriz busca ahora proyectos que le permitan explorar facetas diferentes de su talento, alejadas de los efectos visuales masivos y la mitología compleja que caracterizan a estas superproducciones.
La pandemia como punto de inflexión y crisis personal
El final de Game of Thrones en 2019 coincidió casi inmediatamente con el inicio de la pandemia de COVID-19 y los confinamientos globales. Según relató Clarke al diario estadounidense, este periodo de pausa forzada desencadenó una crisis personal profunda. “Fue la primera vez en mi vida profesional que me detuve”, explicó. “Tuve un colapso mental total. Fue casi como si el momento de la pandemia hubiera sido exacto”.
Este tiempo de introspección le permitió evaluar la trayectoria que había seguido hasta ese momento. La actriz confesó que gran parte de su carrera no reflejaba sus verdaderos gustos artísticos, describiendo su ascenso a la fama como “salir disparada de un cañón”. La pausa le ayudó a darse cuenta de que necesitaba recuperar la autonomía sobre sus decisiones laborales y elegir papeles que realmente resonaran con sus intereses personales, más allá de las expectativas de la industria o los fanáticos.
Ponies y la búsqueda de autonomía creativa
Como resultado de esta nueva mentalidad, Clarke ha diversificado su portafolio con proyectos como la serie de Marvel Secret Invasion y, más recientemente, la serie de espionaje Ponies. Este nuevo drama, ambientado en la Guerra Fría, se estrena en la plataforma de streaming Peacock en Estados Unidos este jueves 15 de enero de 2026. En Ponies, Clarke interpreta a una secretaria en la embajada estadounidense en Moscú en 1977, un papel que se aleja drásticamente de la realeza de fantasía.Además de hablar sobre su carrera, Clarke abordó las dificultades de salud que enfrentó durante el rodaje de Game of Thrones, incluyendo dos aneurismas cerebrales en 2011 y 2013. Recordó cómo el miedo a ser despedida de la serie exacerbó sus inseguridades laborales en aquel momento. También reflexionó sobre el lado negativo de la fama mundial, señalando que rara vez puede conocer a alguien de manera genuina, ya que la percepción pública de su personaje siempre interfiere en las interacciones personales.




