El mundo de la animación y el cine familiar está de luto. Roger Allers, el cineasta estadounidense que codirigió el clásico de 1994 El Rey León (The Lion King) y cuya creatividad ayudó a moldear la llamada “Era del Renacimiento” de Disney, falleció a los 76 años. La noticia fue confirmada este fin de semana por colegas cercanos y ejecutivos de la industria, quienes destacaron su papel fundamental en la creación de algunas de las historias más queridas de las últimas décadas.
Un legado que definió a una generación
La muerte de Allers fue anunciada inicialmente por su colega y supervisor de efectos visuales, Dave Bossert, a través de redes sociales. Bossert lo describió como un “artista y cineasta extraordinariamente dotado” y un “verdadero pilar del renacimiento de la animación de Disney”.
Bob Iger, CEO de The Walt Disney Company, encabezó los tributos oficiales, calificando a Allers como un “visionario creativo”. En su declaración, Iger subrayó la importancia de su trabajo: “Entendía el poder de una gran narración: cómo personajes inolvidables, emoción y música pueden unirse para crear algo atemporal. Su trabajo ayudó a definir una era de la animación que continúa inspirando a audiencias de todo el mundo”.
El fenómeno global de El Rey León
Para la audiencia de Stereo Cien, el nombre de Roger Allers es sinónimo de la grandeza del cine de los 90. Junto a Rob Minkoff, Allers dirigió El Rey León, una película que trascendió la categoría de entretenimiento infantil para convertirse en un hito cultural. Con un elenco de voces que incluía a Matthew Broderick, Jeremy Irons y Whoopi Goldberg, la cinta no solo recibió la aclamación de la crítica, sino que dominó la taquilla mundial.
En su estreno original en 1994, la película recaudó 771 millones de dólares. Su influencia fue tal que la versión live-action de 2019 se convirtió en una de las películas más taquilleras de todos los tiempos, cimentando la visión original de Allers en la historia del cine.
De los guiones gráficos a la silla del director
La trayectoria de Allers dentro de Disney es un testimonio de talento y perseverancia. Su fascinación por la animación comenzó a los cinco años tras ver Peter Pan. Ingresó a la compañía en los años 80, trabajando inicialmente en el equipo de storyboard para la película de culto Tron (1982).
Sin embargo, su huella más profunda quedó marcada en su labor narrativa durante el renacimiento del estudio. Allers fue artista de guion gráfico en Oliver y su pandilla (1988), La Sirenita (1989) y Bernardo y Bianca en Cangurolandia (1990). Su talento lo llevó a convertirse en Jefe de Historia (Head of Story) para dos gigantes: La Bella y la Bestia (1991) y Aladdín (1992), antes de asumir la dirección de El Rey León.
Además de su trabajo en Disney, Allers dirigió la cinta animada Open Season (2006) para Sony Pictures Animation y el aclamado cortometraje nominado al Oscar, The Little Matchgirl (La vendedora de fósforos), una obra que Bossert recordó con especial cariño por reflejar el “espíritu alegre y luminoso” del director.




