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Andrew Lloyd Webber y el perro de terapia que compró tras el desastre de Cats

Cecilia Masariego

2026-04-06

Andrew Lloyd Webber, el arquitecto de los musicales más exitosos de la historia.

El compositor británico Andrew Lloyd Webber compartió detalles sobre el impacto emocional que le provocó la adaptación cinematográfica de su musical Cats, estrenada en 2019. Durante una intervención reciente en el programa CBS Sunday Morning, el creador de piezas fundamentales del teatro musical admitió que la ejecución técnica y artística del filme fue tan insatisfactoria para él que decidió adquirir un perro de raza habanero para gestionar el estrés derivado del proyecto. Lloyd Webber calificó la producción de Universal Pictures como “espantosa”, subrayando una desconexión total entre su obra original y la visión del director Tom Hooper.

La película, que contó con un reparto estelar incluyendo a Jennifer Hudson, Taylor Swift, James Corden y Sir Ian McKellen, se convirtió en uno de los fracasos financieros más notorios de la industria contemporánea. El presupuesto de producción de la cinta se estimó en 100 millones de dólares, lo que equivale a 1,663,000,000 de pesos mexicanos bajo el tipo de cambio actual. A pesar de la fuerte inversión en marketing y tecnología, la recaudación global apenas alcanzó los 75 millones de dólares (1,247,250,000 pesos mexicanos), dejando pérdidas masivas para el estudio y una recepción crítica mayoritariamente negativa.

Lloyd Webber detalló una anécdota sobre cómo el estigma del filme le ha facilitado viajar con su mascota en vuelos comerciales. El músico explicó que, al solicitar el permiso para llevar a su perro de terapia a bordo de los aviones, suele justificar la necesidad médica mencionando simplemente su participación en la película de Cats. Según el autor, las aerolíneas responden de manera afirmativa de forma inmediata, omitiendo la necesidad de un certificado médico tradicional ante la magnitud del desastre cinematográfico que el compositor experimentó.

@cbssundaymorning Andrew Lloyd Webber does not hold back how he feels about the 2019 "Cats" movie, joking that it was so traumatic he bought himself a little dog to recover. Asked what he didn’t like about the film, the composer says it could be "a very, very long list." #andrewlloydwebber #cats #catsthemovie #composer #broadway ♬ original sound – CBS Sunday Morning

El impacto del CGI y la visión técnica de Tom Hooper

Uno de los puntos más polémicos de la producción fue el uso de la denominada “tecnología digital de piel” (digital fur technology). El director Tom Hooper, ganador del Oscar por El discurso del rey, optó por transformar la anatomía de los actores mediante efectos visuales complejos en lugar de utilizar el maquillaje y vestuario característicos de la puesta en escena teatral. Esta decisión técnica generó un efecto de “valle inquietante” que desconcertó a la audiencia. Lloyd Webber manifestó en entrevistas previas para Variety que la cinta carecía de una comprensión real sobre por qué la música funcionaba en el escenario.

A diferencia de la crítica del compositor, algunos miembros del elenco defendieron el riesgo técnico. Sir Ian McKellen, quien interpretó a Gus, el gato del teatro, señaló en su momento que la intención del filme no era recrear felinos reales, sino representar a seres humanos asumiendo identidades animales de manera artística. Sin embargo, la presión del tiempo obligó al estudio a enviar versiones actualizadas con efectos corregidos a las salas de cine mientras la película ya se encontraba en exhibición, un hecho sin precedentes en la logística de distribución de Hollywood.

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El legado de Cats y la posición de los actores ante el resultado

La repercusión del filme afectó la percepción pública de varios de sus protagonistas. James Corden admitió públicamente no haber visto la cinta completa tras recibir comentarios sobre la mala calidad del producto final. Por otro lado, la participación de Taylor Swift como Bombalurina representó un momento de alta exposición mediática que, sin embargo, no logró salvar el desempeño comercial del largometraje. El filme obtuvo múltiples premios Razzie, incluyendo Peor Película y Peor Director, consolidando su estatus como un hito de lo que la industria denomina una “catástrofe técnica”.

Andrew Lloyd Webber, cuya trayectoria en Broadway y el West End abarca más de cinco décadas, ha intentado distanciarse de la versión cinematográfica reforzando la producción de nuevas versiones teatrales. La vigencia de sus composiciones, que definieron el sonido de las décadas de los 80 y 90, permanece intacta en el escenario en vivo, donde el control artístico recae nuevamente en estructuras que priorizan la interpretación humana sobre la manipulación digital extrema. El perro de terapia del compositor se mantiene ahora como un recordatorio viviente de los límites que, según su visión, la tecnología no debería cruzar al adaptar clásicos del rock y el pop sinfónico.

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