Más de cuatro décadas después de su lanzamiento, el himno a la “tristeza feliz”, Boys Don’t Cry de The Cure, ha demostrado su inmortalidad al superar oficialmente los mil millones de reproducciones en Spotify. Este es el primer tema de la legendaria banda británica en alcanzar este monumental hito.
Lanzada como un sencillo independiente en 1979, la canción encapsula a la perfección la esencia de The Cure: una melodía de pop brillante y pegadiza que esconde una letra de profunda melancolía y vulnerabilidad. Es esta dualidad la que la ha convertido en un clásico atemporal.
La rebelión contra “los niños no lloran”
En una entrevista con Rolling Stone, el líder de la banda, Robert Smith, explicó que la canción fue una rebelión directa contra la cultura de la época. “Como un chico inglés en ese entonces, te animaban a no mostrar tus emociones en ningún grado”, recordó. “Y yo no podía evitar mostrar mis emociones cuando era más joven”.
“No podría continuar sin mostrar mis emociones; tendrías que ser un cantante bastante aburrido para hacer eso”, añadió. “Así que hice un gran tema de ello. Pensé: ‘Bueno, es parte de mi naturaleza rebelarme contra que me digan que no haga algo'”.
De los 80 a TikTok: Un puente generacional
Aunque es un pilar de la música de los 80, la canción ha experimentado un resurgimiento masivo en los últimos meses gracias a TikTok, donde su coro se ha convertido en la banda sonora de miles de videos, presentando su mensaje a una nueva generación que conecta con la idea de que está bien no estar bien.Considerada por publicaciones como Billboard y Mojo como una de las mejores canciones de la banda, “Boys Don’t Cry” es a menudo la puerta de entrada al vasto y oscuro universo de The Cure. Este hito en la era del streaming no solo celebra una canción, sino también un mensaje que, décadas después, es más relevante que nunca.




