Al mirar en retrospectiva, 1986 podría parecer un año de transición en la cronología musical, situado justo en el medio de la década más colorida del siglo XX. Sin embargo, un análisis detallado realizado por el equipo editorial de Ultimate Classic Rock (UCR) revela que fue un periodo crucial donde las barreras entre géneros se disolvieron. No se trató simplemente de éxitos radiales; fue el momento en que el rock, el metal, el pop, el new wave y la música dance compitieron por la supremacía, entregando algunas de las grabaciones más influyentes de la historia.
La consagración del Art Rock y el Pop Sofisticado
En la cima de este análisis destaca Peter Gabriel. Tras dejar Genesis, el músico británico alcanzó su cenit comercial y artístico con el álbum So. Su sencillo “Sledgehammer” no solo dominó las listas con su sonido dance-pop y un video innovador, sino que abrió la puerta para la pieza que UCR considera la joya de ese año: “In Your Eyes”.
Esta canción, potenciada por las voces del senegalés Youssou N’Dour, encapsuló la tendencia del world music que también exploró Paul Simon con su aclamado álbum Graceland y el tema “You Can Call Me Al”. “In Your Eyes” trascendió su lanzamiento original para convertirse en un himno de amor universal, inmortalizado posteriormente en el cine de finales de los 80.
El metal y el rock de estadio alcanzan la madurez
1986 fue también el año en que el thrash metal reclamó su lugar en la historia. Metallica lanzó Master of Puppets, cuya canción homónima se convirtió en un hito del género por su complejidad instrumental y temática oscura sobre el control y las adicciones. Simultáneamente, Slayer redefinió la velocidad y la agresión con “Angel of Death” y “Raining Blood” de su disco Reign in Blood, estableciendo los estándares del metal extremo.
En un espectro más comercial, Bon Jovi perfeccionó la fórmula del glam metal con Slippery When Wet. El himno “Livin’ on a Prayer”, coescrito con Desmond Child, utilizó el famoso talk box y un cambio de tono magistral para convertirse en el estándar de los coros masivos en estadios, un estatus que mantiene cuatro décadas después.
La fusión de géneros y la alternativa británica
La barrera entre el rock y el rap se derrumbó definitivamente en el verano de 1986. Run-D.M.C. y Aerosmith unieron fuerzas para la nueva versión de “Walk This Way”, un momento decisivo que revitalizó la carrera de la banda de Boston y llevó el hip-hop a las audiencias de MTV.
Mientras tanto, en el Reino Unido, la música alternativa ofrecía melancolía y sintetizadores. The Smiths entregaron lo que muchos consideran su obra maestra, “There Is a Light That Never Goes Out”, una balada de humor negro y romanticismo trágico. Por su parte, New Order consolidó su transición del post-punk a la pista de baile con “Bizarre Love Triangle”, un clásico del synth-pop que definió la estética sonora de los clubes nocturnos de la época.Finalmente, el genio de Minneapolis, Prince, continuó su racha imparable con “Kiss”. Despojando la producción de excesos y apostando por el funk minimalista, Prince demostró que menos es más, logrando otro número uno que se sumó a la rica diversidad sonora de un año que, lejos de ser tranquilo, fue revolucionario.




