La salida de Lindsey Buckingham de Fleetwood Mac en abril de 2018 representó uno de los episodios más polémicos en la historia reciente del rock. Aunque inicialmente se manejó como una diferencia de agendas, la realidad técnica del conflicto involucró un ultimátum personal de Stevie Nicks y una disputa legal por millones de dólares. El guitarrista y arquitecto del sonido del álbum Rumours recibió la noticia de su expulsión mediante una llamada telefónica del mánager de la banda, Irving Azoff, apenas unos días después de una presentación conjunta en Nueva York.
El conflicto escaló a nivel judicial cuando Buckingham interpuso una demanda contra sus excompañeros por incumplimiento de contrato y pérdida de beneficios económicos. El músico alegó que la banda decidió prescindir de sus servicios justo antes de iniciar una gira de 50 fechas, la cual ya estaba plenamente organizada. De acuerdo con reportes financieros de la industria, el acuerdo extrajudicial que puso fin a la demanda en diciembre de 2018 se estimó en 12 millones de dólares. Bajo la cotización actual, esta suma equivale a 200,400,000 pesos mexicanos, una cifra que refleja el valor del músico dentro de la estructura corporativa del grupo.
El detonante en MusiCares: Tensiones internas y ultimátums
El punto de ruptura definitivo ocurrió durante el evento MusiCares Person of the Year en enero de 2018. Según testimonios de los integrantes, dos gestos de Buckingham durante la ceremonia provocaron la ira de Stevie Nicks. El primero fue una supuesta burla del guitarrista mientras Nicks pronunciaba su discurso de aceptación; el segundo, un desacuerdo sobre la música de entrada para la banda, específicamente el tema Rhiannon. Tras el evento, Nicks emitió un ultimátum a la agrupación: ella abandonaría Fleetwood Mac si Buckingham permanecía en la alineación.
Mick Fleetwood, baterista y cofundador, justificó la decisión de la banda bajo el argumento de la viabilidad logística. Fleetwood declaró que el grupo necesitaba un compromiso total para la gira de despedida, mientras que Buckingham solicitaba un retraso de tres meses para promocionar su material discográfico en solitario. La negativa de Lindsey a modificar sus planes individuales, sumada a la presión de Nicks, llevó al resto de los integrantes —Christine y John McVie— a votar por su destitución inmediata.
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La batalla legal y el acuerdo tras el despido
Tras su salida, la banda sustituyó a Buckingham con Mike Campbell (de Tom Petty and the Heartbreakers) y Neil Finn (de Crowded House). Buckingham describió su despido como un acto carente de respeto hacia su legado de 43 años con la institución. En su demanda, el guitarrista especificó que cada integrante de Fleetwood Mac proyectaba ganar entre 12 y 14 millones de dólares por el tour de 2018. La pérdida de estos ingresos, calculada en aproximadamente 233,800,000 pesos mexicanos por miembro, fue el eje central del reclamo legal que finalmente se resolvió de forma privada.
La ausencia de Buckingham alteró la dinámica técnica de Fleetwood Mac, eliminando la tercera voz característica de sus armonías y su estilo distintivo de punteo de guitarra sin púa. Aunque la banda completó la gira con éxito comercial, la crítica especializada señaló la falta del rigor perfeccionista que Lindsey aportaba en el estudio y los escenarios. A pesar del acuerdo económico alcanzado para evitar un juicio público, la fractura personal entre Buckingham y Nicks permanece como el obstáculo principal para una futura reunión de la alineación más exitosa de la banda.




