En el aniversario de su fallecimiento, el mundo recuerda a David Bowie como el ícono camaleónico, la superestrella que redefinió la música. Pero antes de Ziggy Stardust, del Duque Blanco y de los estadios llenos, hubo un joven artista llamado David Jones que, durante cinco largos años, no hizo más que fracasar. Su historia no es la de un éxito meteórico, sino la de una perseverancia inquebrantable.
Una colección de fracasos con nombres diferentes
La carrera de Bowie comenzó en 1964 con su sencillo debut, “Liza Jane”, bajo el nombre de Davie Jones and the King Bees. A pesar de la promoción en televisión, la canción fue un fracaso rotundo. Le siguió “I Pity The Fool” en 1965, esta vez como The Manish Boys y con un joven Jimmy Page en la guitarra. De nuevo, un fracaso. Un tercer intento, “You Got a Habit of Leaving”, como Davy Jones and the Lower 3rd, corrió la misma suerte.
A finales de 1965, la explosión de The Monkees y su cantante británico, Davy Jones, obligó al artista a tomar una decisión crucial: para evitar confusiones, adoptó el nombre con el que pasaría a la historia: David Bowie.
Nuevo nombre, mismos resultados
El cambio de identidad no trajo éxito inmediato. Su primer sencillo como David Bowie, “Can’t Help Thinking About Me” (1966), fue otro fracaso. Le siguieron “Do Anything You Say” y “I Dig Everything” ese mismo año, ambos ignorados por el público.
Su etapa en el sello Deram continuó la racha perdedora con “Rubber Band” y, más notablemente, con la extravagante canción de estilo infantil “The Laughing Gnome” en 1967. En total, en los primeros años de su carrera, Bowie lanzó casi una decena de sencillos bajo diferentes nombres y sellos. Ninguno entró en las listas de éxitos.
La perseverancia que encontró al Mayor Tom
Cualquier otro artista podría haberse rendido. Pero la fe de la industria en su potencial y, sobre todo, la propia determinación de Bowie, finalmente dieron frutos. En julio de 1969, cinco años después de su primer intento, lanzó Space Oddity. La canción, inspirada en la carrera espacial, capturó la imaginación del público y se convirtió en su primer éxito, alcanzando el Top 5 en el Reino Unido.
En el aniversario de su partida, recordar esta historia de tropiezos es el mejor tributo a su carácter. El genio de David Bowie no nació de la nada; se forjó en la frustración, el trabajo duro y una fe inquebrantable en su propia visión.




