El escalador estadounidense Alex Honnold, mundialmente conocido por sus hazañas en la modalidad de “solo integral” (sin cuerdas ni arneses), ha vuelto a hacer historia. El pasado domingo 25 de enero, el atleta de 40 años completó el ascenso del rascacielos Taipei 101 en Taiwán, una estructura de 508 metros de altura, en un evento transmitido en vivo globalmente por la plataforma de streaming Netflix. Días después de la hazaña, Honnold ha revelado el componente secreto que lo mantuvo enfocado durante la hora y 31 minutos que duró la escalada: una lista de reproducción dominada por la banda de metal progresivo Tool.
El ritmo del metal progresivo como metrónomo
En una entrevista posterior al evento concedida a Variety, Honnold detalló cómo la música jugó un papel fundamental en su concentración mientras escalaba los 101 pisos del que es actualmente el undécimo edificio más alto del mundo. A pesar de la tensión inherente a la actividad, el escalador optó por la complejidad rítmica de la banda liderada por Maynard James Keenan.
“Fue mayormente Tool”, confirmó el atleta. “Es una lista de reproducción aleatoria que hice, que compartí con la producción. La hice hace meses mientras conducía. He estado entrenando mucho con ella. Básicamente, música rock que me ha gustado toda mi vida”.
Honnold explicó que la elección no fue meramente por gusto estético, sino que tuvo una función técnica. La longitud y la estructura de las canciones de la banda angelina le permitieron medir su ritmo de ascenso. “Te da una idea de si vas rápido o lento”, señaló. Sin embargo, admitió que durante la transmisión en vivo hubo problemas técnicos con los auriculares: “Se cortaba todo el tiempo… no podía escuchar realmente y pensaba: ‘Lo que sea. Solo estoy haciendo lo mío'”.
Un ascenso histórico en medio de problemas técnicos
El evento marcó el ascenso en “solo integral” más alto jamás realizado en una estructura urbana. A diferencia de sus escaladas en roca natural, como la famosa pared de “El Capitán” en Yosemite documentada en el filme ganador del Oscar Free Solo (2018), el Taipei 101 presentó desafíos únicos debido a la superficie artificial y las condiciones ambientales de la ciudad.
A pesar de los fallos de comunicación con el equipo de producción en tierra, Honnold aseguró que se mantuvo “sin estrés”. “No me molesta en términos de escalada, porque obviamente, puedo escalar en mi propia pequeña burbuja”, explicó sobre la pérdida de audio. Su mayor preocupación radicaba en la coordinación con la transmisión televisiva, que se emitía con un retraso de seguridad de 10 segundos, pero al final decidió ignorar los tiempos de la producción y centrarse en la ejecución física.
La conexión entre el deporte extremo y el rock
La afinidad de Alex Honnold por el rock y el metal no es un caso aislado en el deporte de alto rendimiento. Su hazaña pone de relieve cómo las estructuras complejas del metal progresivo, caracterizadas por cambios de compás y desarrollos largos, se alinean con la mentalidad necesaria para actividades que requieren resistencia mental y física prolongada.Aunque Tool no ha emitido comentarios sobre su “participación” involuntaria en este récord mundial, la revelación de Honnold ha generado conversación en la comunidad musical, uniendo a los fanáticos del deporte extremo con los seguidores del rock pesado. Por el momento, el escalador no ha anunciado cuál será su próximo reto, aunque continuará con la producción de su podcast Climbing Gold.




