La intersección entre la tecnología y la cultura pop ha generado un nuevo debate en la industria musical. Un análisis realizado mediante Inteligencia Artificial (IA), específicamente utilizando los algoritmos de Gemini (la tecnología de Google), ha determinado cuál es la canción de rock de la década de 1990 que, bajo criterios técnicos y estructurales, podría considerarse la “más aburrida”. El resultado apunta directamente a uno de los himnos más grandes del Britpop: “Wonderwall” de Oasis.
Repetición y falta de variación: Los argumentos del algoritmo
De acuerdo con el reporte generado por la IA, el éxito lanzado en 1995 por los hermanos Liam y Noel Gallagher encabeza la lista debido a su composición armónica. El análisis tecnológico sostiene que la canción se basa en una progresión de acordes “demasiado repetitiva” que rara vez rompe su estructura cíclica a lo largo de sus 4 minutos y 18 segundos de duración.
El algoritmo califica la pista como un “bucle” sonoro que carece de la complejidad o los cambios dinámicos presentes en otras obras del género. Para la IA, la efectividad de “Wonderwall” no reside en su innovación musical, sino en un factor emocional subjetivo: la nostalgia. Técnicamente, la canción se mantiene estática, lo que bajo parámetros de análisis de datos se traduce como monotonía o falta de estímulo auditivo novedoso, una característica que la tecnología etiqueta como “soporífera”.
‘Zombie’ y ‘More Than Words’ también en la lista
El análisis no se limitó al repertorio de Oasis. La Inteligencia Artificial también señaló otras dos composiciones icónicas como candidatas a este título. En segundo lugar, mencionó a “Zombie” de The Cranberries (1994). A pesar de su potente mensaje político sobre el conflicto en Irlanda del Norte, el algoritmo penalizó la estructura musical reiterativa de la canción y la constancia de sus riffs de guitarra, considerándola armónicamente predecible.
En tercer lugar, aparece la balada acústica “More Than Words” de la banda Extreme (1990). En este caso, la IA evaluó la simplicidad de la instrumentación y la cadencia lenta como factores que, despojados del contexto lírico, resultan en una experiencia auditiva plana y carente de picos de energía.
El contraste entre los datos y el éxito masivo
A pesar de la frialdad del análisis algorítmico, la realidad comercial y cultural de estas canciones contradice la etiqueta de “aburridas”. “Wonderwall” no solo es el tema más reproducido de Oasis, con miles de millones de streams en plataformas como Spotify, sino que se ha convertido en un estándar de la cultura popular, interpretado por artistas de todos los géneros, desde Jay-Z hasta Ryan Adams.Lo mismo ocurre con “Zombie”, cuyo video musical ha superado los mil millones de vistas en YouTube, y “More Than Words”, que sigue siendo un elemento básico en la radio de rock clásico y contemporáneo. Este contraste pone de manifiesto la diferencia entre la complejidad técnica que busca una IA y la conexión emocional que busca el oído humano. Mientras la tecnología ve repetición, las audiencias encuentran familiaridad y un gancho melódico irresistible.




