PUBLICIDAD

De un título descartado a 180 capas vocales: la fascinante historia de la obra maestra de Queen

Cecilia Masariego

2026-11-04

El clásico absoluto de Queen atesora múltiples historias y secretos ocultos tras su compleja estructura.

Publicada en 1975, “Bohemian Rhapsody” es ampliamente considerada como una de las cumbres creativas de la historia del rock. La monumental composición de Freddie Mercury desafió todas las normas comerciales de su época al fusionar balada, ópera y hard rock sin la presencia de un estribillo tradicional. Detrás de sus inconfundibles acordes y su éxito rotundo en las listas, la obra maestra de Queen esconde una serie de detalles fascinantes y decisiones de estudio extremas. 

Borradores originales de las letras, vendidos posteriormente en una millonaria subasta en Sotheby’s, revelaron que el título provisional con el que Freddie Mercury experimentó durante su fase de composición inicial fue “Mongolian Rhapsody”, antes de decantarse por el nombre definitivo. Aunque para muchos es un concepto único, en 1963 el sello Decca Records editó un álbum clásico titulado Bohemian Rhapsody: The Music Of Smetana & Dvorak. No resulta descabellado pensar que un joven Freddie Bulsara se hubiera topado con aquel disco en alguna tienda de discos de Londres años antes de escribir su propia obra. 

TAMBIÉN PUEDES LEER: La historia detrás de “Radio Ga Ga”, el inmortal clásico con el que Queen conquistó al mundo

Los orígenes fragmentados y el rechazo al título original 

El propio autor confesó en entrevistas posteriores que la estructura de la pieza no nació de un solo flujo creativo, sino de la fusión de tres fragmentos de canciones distintas que llevaba tiempo escribiendo por separado y que decidió unir en un solo bloque épico. El bajista John Deacon, célebre por su carácter pragmático dentro del grupo, consideraba que el título original era demasiado pretencioso. Durante las discusiones de producción, sugirió que la canción se titulara simplemente “Mama”. Los borradores iniciales y los recuerdos de amigos cercanos como Chris Smith sitúan el germen de la célebre sección introductoria al piano bajo un nombre provisional muy alejado de la ópera: “The Cowboy Song”. 

La legendaria sección operística del tema requirió un proceso titánico de 180 capas de superposiciones vocales. El proceso de grabación tomó una semana entera de trabajo continuo en el estudio, hasta el punto de que la cinta magnética utilizada quedó prácticamente transparente debido al desgaste del cabezal. A pesar de figurar en los créditos de la banda y aparecer haciendo mímica en el icónico videoclip, el bajista John Deacon no se sentía con confianza en sus habilidades vocales para los pasajes corales, por lo que delegó toda la teatralidad operística exclusivamente a Mercury, Brian May y Roger Taylor. 

La estricta confidencialidad y el salto a la radio 

Ante la insistencia de la prensa por descifrar si la letra trataba sobre un asesinato real o una confesión de su sexualidad, Mercury siempre mantuvo una postura hermética sobre su significado: “Pienso que la gente debería escucharla, pensar en ello y decidir por sí misma lo que significa para ellos”. Para llevar a cabo la producción, la banda debió repartir el proceso en tres instalaciones distintas: Rockfield Studios en Gales para las secciones de rock y las bases, Scorpio Sound en Euston Road para el bloque operístico, y SARM Studios en Brick Lane para la mezcla definitiva.  

El legendario locutor Kenny Everett fue la primera persona en atreverse a poner la canción al aire en Capital Radio, reproduciéndola de manera insistente hasta catorce veces en apenas dos días, lo que desató la histeria colectiva y el éxito inmediato del sencillo en el Reino Unido. 

PUBLICIDAD
ESCUCHA LA RADIO EN VIVO AHORA
X
Loading...