Chrissie Hynde, la icónica líder de The Pretenders, ha reafirmado su controvertida petición para que los seguidores habituales de sus conciertos cedan los lugares de la primera fila. En una reciente entrevista con la revista MOJO, la cantante insistió en que “sólo un imbécil podría estar en desacuerdo” con su solicitud, explicando que ver las mismas caras noche tras noche afecta la espontaneidad de sus presentaciones.
La polémica se originó en octubre de 2024, cuando la intérprete de ‘Brass in Pocket’ pidió a sus seguidores más leales “dar una oportunidad a los fans locales” de estar más cerca del escenario. Ahora, Hynde ha profundizado en su razonamiento, admitiendo que la situación le hacía sentir que tenía “un tornillo suelto”.
Una cuestión de espontaneidad para el artista
La cantante de 74 años aclaró que valora la lealtad de sus seguidores. “Claro que quieres que venga la misma gente, porque significa que están disfrutando el show. Y entiendo por qué la gente sigue a una banda”, afirmó. “Si no estás en una banda, lo segundo mejor es seguir a una. Entiendo eso al cien por cien”.
Sin embargo, explicó el efecto que tiene desde la perspectiva del intérprete. “Pero si es la misma gente en la primera fila en todo el mundo, le quita algo de espontaneidad al artista”, detalló. Utilizó un ejemplo para ilustrar su punto: “Porque, ya sabes, ‘Hey, estamos en Varsovia. Nunca he estado en Varsovia. Oh, eres tú otra vez’. Y es así cada noche. Empiezas a sentir que tienes un tornillo suelto”.
Su argumento se centra en la experiencia colectiva y local. “Si estamos tocando en Varsovia, y nunca hemos estado allí, si hay algunos fans locales que quieren estar al frente, déjalos estar al frente. Tú ya has estado en 500 conciertos”, sentenció. Ante la pregunta sobre la reacción negativa que generó, respondió de forma contundente: “Ah, váyanse al diablo. Vamos. Sólo un imbécil podría estar en desacuerdo con eso”.
El ritual solitario antes y después del show
En la misma conversación, Chrissie Hynde también habló sobre su comportamiento antes y después de subir al escenario, admitiendo que no es particularmente “sociable”. “He tenido un pequeño problema en los últimos años porque sólo quiero hacer el show y largarme de allí”, confesó.
Explicó que su preparación no implica un ritual complejo. “No quiero ver a nadie antes de un concierto. No porque esté en una gran meditación. Probablemente sólo estoy comiendo una barra de chocolate y sentada en una silla. Esa es mi meditación”, comentó.
El sentimiento antisocial se intensifica después de la actuación. “Después de un show, simplemente me gusta irme. Y me siento muy antisocial y no creo que eso esté bien”, reflexionó. La razón, según ella, es el cambio de estado mental. “Supongo que no puedo lidiar con las cosas mundanas después de haber estado en esa conciencia elevada en el escenario, donde todo se intensifica”. Este enfoque subraya su total dedicación al momento de la actuación en vivo.




