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El Día de la Dona: la dulce historia detrás de uno de los postres más populares del mundo

María Soledad Guijosa Vivanco

2026-06-03

Día de la Dona

Cada primer viernes de junio, millones de personas alrededor del mundo celebran el Día de la Dona, una fecha dedicada a uno de los antojos más irresistibles de la gastronomía moderna. Aunque hoy está asociada con promociones, sabores extravagantes y vitrinas llenas de glaseados coloridos, la historia de esta celebración tiene un origen mucho más profundo y emotivo de lo que muchos imaginan.

Este 2026, el Día de la Dona se celebra el 5 de junio y representa una oportunidad perfecta para rendir homenaje a un alimento que ha trascendido generaciones, culturas y fronteras.

Una historia que comenzó en tiempos de guerra

La celebración nació oficialmente en 1938 gracias a la organización benéfica The Salvation Army, que buscaba reconocer el trabajo de las llamadas “Donut Lassies”, un grupo de mujeres voluntarias que durante la Primera Guerra Mundial ofrecían apoyo a los soldados estadounidenses destacados en Francia.

Además de brindar ayuda emocional y compañía a los jóvenes combatientes, estas voluntarias preparaban café y donas para levantar la moral de las tropas. Debido a las limitaciones de recursos en los frentes de batalla, muchas veces las donas eran elaboradas en improvisadas cocinas de campaña.

Con el paso del tiempo, aquellas mujeres se convirtieron en un símbolo de solidaridad y esperanza. Décadas después, la creación del Día Nacional de la Dona buscó preservar su legado y recordar la importancia de su labor humanitaria.

Mucho más antigua de lo que parece

Aunque la dona suele asociarse inmediatamente con Estados Unidos, sus raíces se encuentran en Europa.

Los historiadores gastronómicos coinciden en que sus antecedentes más directos son los “olykoeks”, una especie de pastel frito preparado por inmigrantes holandeses que llegaron a Norteamérica durante los siglos XVII y XVIII.

Aquellas primeras versiones no tenían agujero en el centro. Eran masas redondas fritas en aceite que solían rellenarse con frutas o nueces.

La leyenda más popular cuenta que el característico agujero fue introducido en 1847 por un marinero llamado Hanson Gregory, quien buscaba una forma de lograr una cocción más uniforme de la masa. Aunque existen varias teorías sobre el origen exacto, lo cierto es que aquella modificación terminó convirtiéndose en el sello distintivo de la dona moderna.

La conquista del mundo

Durante el siglo XX, la popularidad de las donas creció de manera exponencial gracias a la industrialización de su producción y al surgimiento de grandes cadenas especializadas.

Lo que comenzó como un sencillo pan dulce terminó transformándose en un fenómeno global con miles de variantes.

Actualmente es posible encontrar donas cubiertas de chocolate, caramelo, maple, crema de cacahuate, galleta triturada, tocino, frutas, rellenos de crema pastelera, cajeta, dulce de leche o incluso versiones gourmet elaboradas por reconocidos chefs.

En países como Japón, Corea del Sur y Francia se han desarrollado interpretaciones locales que mezclan ingredientes tradicionales con la receta clásica estadounidense.

México y su amor por las donas

En México, las donas se han convertido en parte habitual de la cultura gastronómica urbana. Desde las panaderías de barrio hasta las cadenas internacionales, este postre forma parte del desayuno, la merienda o el antojo de media tarde de millones de personas.

Además de las versiones tradicionales cubiertas de azúcar o chocolate, las panaderías mexicanas han desarrollado propuestas propias con ingredientes como cajeta, chocolate artesanal, canela, café, rompope e incluso sabores inspirados en dulces típicos nacionales.

Las nuevas generaciones también han impulsado una auténtica revolución creativa, dando origen a establecimientos especializados que elaboran donas artesanales con ingredientes premium y diseños que muchas veces parecen auténticas obras de arte comestibles.

Un ícono de la cultura popular

La dona también ha encontrado un lugar privilegiado dentro del cine, la televisión y la cultura pop.

Personajes como Homer Simpson ayudaron a convertirla en un símbolo universal del placer culinario. Su famosa obsesión por las donas rosas con chispas de colores es reconocida prácticamente en cualquier rincón del planeta.

Además, la dona ha aparecido en innumerables películas, series, videojuegos y campañas publicitarias, consolidando su imagen como uno de los postres más populares y reconocibles del mundo.

Más que un simple postre

Detrás de cada dona existe una historia que combina tradición, inmigración, creatividad culinaria y hasta episodios de solidaridad en tiempos de guerra.

Por ello, el Día de la Dona es mucho más que una excusa para disfrutar un antojo dulce. También es una oportunidad para recordar cómo un alimento sencillo logró acompañar a soldados en momentos difíciles, evolucionó a través de distintas culturas y terminó convirtiéndose en un fenómeno gastronómico global.

Este 5 de junio, ya sea con una clásica dona glaseada, una rellena de crema o una sofisticada versión gourmet, millones de personas volverán a celebrar un pequeño placer que, generación tras generación, sigue conquistando paladares alrededor del mundo.

MARIA SOLEDAD GUIJOSA VIVANCO

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