El reparto de comida a domicilio vive uno de los momentos de mayor expansión de su historia. Lo que comenzó como una alternativa ocasional para resolver una comida se ha convertido en un hábito cotidiano para millones de personas, impulsado por el crecimiento de plataformas digitales como Uber Eats, DiDi Food y Rappi, que hoy forman parte esencial del ecosistema urbano y del consumo gastronómico.
A nivel global, el mercado de la entrega de comida en línea mantiene una trayectoria ascendente, con proyecciones que apuntan a ingresos de cientos de miles de millones de dólares en los próximos años. Este crecimiento sostenido responde a varios factores: la penetración masiva de los smartphones, la mejora constante de las aplicaciones, la logística cada vez más eficiente y, sobre todo, un cambio profundo en los hábitos de consumo que se aceleró tras la pandemia y llegó para quedarse.
México se ha consolidado como uno de los mercados más dinámicos de América Latina en este sector. Las grandes ciudades concentran millones de pedidos al año y las plataformas se han convertido en un canal clave tanto para grandes cadenas como para restaurantes independientes, fondas y cocinas emergentes. Pedir comida desde una app ya no es solo una solución de emergencia: es una opción cotidiana para el hogar, la oficina o las reuniones sociales.
En cuanto a las preferencias de los usuarios, los datos muestran una clara inclinación por los platillos de consumo rápido y comfort food. La pizza encabeza de forma consistente las listas de lo más pedido, seguida por hamburguesas, alitas y pollo frito. La comida mexicana —con tacos, tortas y antojitos— mantiene un lugar protagónico, mientras que opciones internacionales como sushi y comida asiática han ganado terreno, especialmente entre los públicos más jóvenes. Bebidas como el café y algunos postres también registran un crecimiento notable dentro de los pedidos recurrentes.
Este fenómeno no solo ha transformado la forma en que comemos, sino también la manera en que opera la industria restaurantera. Para muchos negocios, las plataformas digitales representan una vitrina indispensable para llegar a nuevos clientes, ampliar su cobertura geográfica y mantenerse competitivos en un mercado cada vez más exigente. Al mismo tiempo, el sector enfrenta retos importantes relacionados con comisiones, condiciones laborales de los repartidores y la sostenibilidad del modelo a largo plazo.
Lo cierto es que el delivery digital ya es parte del paisaje cotidiano. Desde una pizza de viernes por la noche hasta tacos al mediodía o café por la mañana, las apps han redefinido la relación entre los consumidores y la comida. En un entorno urbano cada vez más acelerado, la promesa de rapidez, variedad y conveniencia sigue siendo el principal motor de un negocio que, todo indica, continuará creciendo.




