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Gasolina, la era que amamos…

Escuchar las explosiones de un motor a gasolina, el sonido del escape conforme realizamos los cambios de velocidad, la reacción de una caja manual, el poder controlar el torque y potencia del tren motriz a nuestro antojo con vínculos mecánicos, etcétera, es decir, vivir lo que realmente es “manejar” y no “operar” un vehículo todos los días. Para operarlo hay que saber cómo funciona, para manejarlo hay que disfrutar y comprender cómo obtener lo mejor de lo que tenemos para emocionarnos con ello

Una reflexión cargada de gasolina

Aunque en este espacio hemos pasado ya cuatro semanas hablando de vehículos eléctricos, y por ejemplo, en nuestra portada de Autos RPM hemos tenido varios autos electrificados, híbridos y enchufables, que nos han fascinado manejar, o más bien, estamos aprendiendo a manejar y tienen muchas características para disfrutar, también hemos probado por años los motores de combustión interna, de hecho, décadas de poder convivir con ellos y ver cómo el motor que nace el siglo pasado y la industria toma la decisión que lo mejor para el consumidor es la combustión.

Son ahora, más eficientes, menos contaminantes, más poderosos con menos tamaño, mejor administrados y casi le puedo asegurar que estamos viviendo ante los mejores motores de gasolina que hemos tenido en la historia y quizás los últimos. No veo mucha inversión en desarrollo de motores de combustión y ni por mucho la que vemos en desarrollo de baterías o sistemas eléctricos; es más, ya veo marcas que serán totalmente eléctricas.

La reflexión de la gasolina

Si hoy se queda con un motor V12 –sí aún hay, aún los ensamblan, pero no estimo que, por mucho tiempo–, un V8, quizás un seis en línea que aún puede conseguir, usted estará comprando la mejor generación de esos motores aún con mucha gasolina en el mundo. Pero los clásicos de mitad del siglo pasado, no se compararán en valor con los clásicos de ahora y en 30 años o 40 años serán de los últimos a gasolina.

Es decir, un motor de estos, con transmisión manual en un “muscle car” una versión deportiva de algún sedán, algún exótico si es que le llega al precio, serán autos de museo, exposición, y tendrán la responsabilidad de crear toda una economía precisamente para quienes “disfrutan manejarlos” donde, quizás en unos 50 años, habrá pistas en las que le brindarán gasolina, o adaptaciones para poder causar la combustión interna y los cambios manuales; habrá fabricación de partes para éstos autos y se conservarán como los mejores y últimos de ésta era.

La sensación de manejo

Sí, quizás mi comentario es temprano para hacerlo en esta época, pero lo que nos enseña la industria, es que en algunas décadas más sus museos estarán llenos de estos últimos motores a gasolina, los vamos a estar escuchando, cómo terminan su vida de producción y cómo inician los eléctricos. Así que reitero que como aún están en el mercado, estamos ante la mejor época para quien de verdad gusta de manejar, pues ese cliente ha manejado gasolina y le fascinará lo eléctrico, pero coleccionará lo mejor de la combustión interna y ¡aún lo puede comprar!

Imagine un Mustang V8 en 40 años o un AMG de Mercedes-Benz, qué tal un M de BMW con ocho cilindros o su afamado bloque de seis, o el V10 del R8, o que tal un 2.0 litros de Volkswagen en cualquiera de sus ejecuciones, que tal comprar un Challenger con un “HEMI” poderoso y ronco.

Aún están a la venta, estamos ante el mejor tiempo para quienes gustan de manejar.

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