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Estudio revela el riesgo de las siestas frecuentes

¿Hay algo mejor que quedarse dormido en una tarde perezosa, con una mascota acurrucada y un libro a medio leer?

Ceder a este simple placer con demasiada frecuencia podría ser una señal que vale la pena prestar atención, sin embargo, con un nuevo estudio enorme que concluye que las siestas regulares y frecuentes se correlacionan con un mayor riesgo de hipertensión y accidente cerebrovascular.


Un análisis de 358.451 registros anónimos del Biobanco del Reino Unido reveló el vínculo, lo que sugiere que puede ser más que una coincidencia.

Al ser un estudio correlacional, las cifras no implican necesariamente que la culpa sea de las propias siestas. Es muy posible que los malos patrones de sueño sean el problema, y ​​esos breves momentos de descanso durante el día podrían no ser suficientes para protegernos de los déficits de salud que se producen como resultado.

Estudios anteriores han señalado un posible vínculo entre las siestas diurnas y la hipertensión y, por extensión, una de sus principales complicaciones, el accidente cerebrovascular. De hecho, la siesta de un solo día puede coincidir con un aumento en el riesgo de hipertensión y accidente cerebrovascular.

Ambas condiciones son graves: la hipertensión, diagnosticada a través de la presión arterial alta persistente, es una de las principales causas de muerte prematura, y el accidente cerebrovascular puede causar una discapacidad grave a largo plazo y la muerte.